miércoles, 18 de diciembre de 2013

Orgullosa de Mí Misma - Parte 3



¡Lo prometido es deuda!  Aquí les cuento sobre la tercera situación que enfrenté exitosamente aquel miércoles que tuve cita con mi psiquiatra.  Además de lograr vestirme, venciendo mi Trastorno Dismórfico Corporal, y atreverme a salir sola de mi casa a la cita con mi psiquiatra a pesar de mi Fobia Social, pude enfrentar una tercera situación que, antes de tener las destrezas que he aprendido hasta ahora en mis sesiones de TDC, sin lugar a dudas me hubiera dañado el día, o quién sabe si varios días.[1]

David Castillo/FreeDigitalPhotos.net

Cuando ya estaba montada en el carro, para salir de mi estacionamiento, tuve que dar reversa.  Y, adivinen qué me pasó... ¡Choqué el baúl del carro contra un tubo!  Mi reacción inicial fue pensar:  "Ahora sí.  Ya esto es demasiado.  Definitivamente no voy a la cita." Enseguida, llamé por teléfono a mis padres, que estaban en el apartamento y, como imaginé, habían estado mirando por una de las ventanas, así es que vieron el choque y ya papi venía bajando las escaleras para ayudarme.  

La emoción que sentí en ese momento fue vergüenza.  Vergüenza porque mis padres habían visto que choqué como una tonta; y vergüenza pensando que quizás algún vecino o empleado del complejo de apartamentos también había visto el choque y probablemente pensaba que era una morona que no sabía guiar.

Para sobrellevar esta situación, utilicé principalmente las siguientes dos destrezas de la TDC:

graur codrin/FreeDigitalPhotos.net
Acción Opuesta.  La vergüenza me motivaba a querer regresar a mi casa, encerrarme en el cuarto y esconderme de pies a cabeza debajo de una frisa en mi cama. Por supuesto, quería deshacerme de mi vergüenza porque sabía que, aunque probablemente estaba hasta cierto grado justificada, el nivel exagerado al que la estaba sintiendo no era proporcional a lo que había pasado.  Total, ni el carro ni el tubo se habían hecho gran cosa; probablemente, yo misma le hubiera contado a mis padres lo que pasó, pues por eso los llamé tan pronto choqué; y, tras de que ni siquiera tenía la certeza de que alguien más hubiera visto el choque, si lo habían visto, ¿qué importaba? De seguro ellos también habían chocado alguna vez.  Habiendo considerado todo esto, ¿cuál era la acción opuesta?  Poner el carro en "drive", irme y asistir a mi cita médica. Aunque, honestamente, ni yo misma podía creerlo, ¡eso fue lo que hice!

Aceptación Radical.  Combiné esta destreza con la de Acción Opuesta y me ayudó muchísimo.  Pensé: "La realidad es que choqué.  El echarme a llorar o esconderme en mi cuarto no va a hacer que el tiempo retroceda y el choque desaparezca.  El hacer algo así, sólo va a empeorar la situación porque voy a quedar mal con la psiquiatra, quien me va a cobrar la cita por no haberla cancelado con más de 24 horas de anticipación."  Por eso, lo mejor que podía hacer era ir, y eso hice.

Me siento muy feliz y orgullosa de mí misma por haber logrado resolver exitosamente las tres situaciones difíciles que me sucedieron aquel miércoles por la mañana.  Afortunadamente, desde ese día, me he sentido con más confianza para enfrentar circunstancias que antes evadía.  Por ejemplo, recientemente, he asistido a dos reuniones de mi religión, una con relativamente pocas personas, pero otra con más de mil.  Aunque en ambas ocasiones he tomado medidas preventivas para no tener que saludar a nadie (llego poco después de que comienza y me voy justo cuando termina), hacer el esfuerzo de enfrentar estas situaciones me ha ayudado mucho y me ha dado la confianza necesaria para seguirlo intentando poco a poco.  Como dice la terapeuta que dirige las sesiones grupales de TDC, "baby steps are still steps" ("los pasos de bebé siguen siendo pasos").

Tomada de http://www.childwisechat.com/2012/03/13/take-baby-steps-to-get-first-time-obedience/.


De verdad que, después de tantos años de terapias fallidas y tratamientos equivocados, es una gran bendición divina haber tenido acceso a la TDC y ver por fin una luz al final del camino.

Gracias por visitar mi blog y leer este post.  Espero que sigan haciéndolo regularmente.

- Cristi
 

 





[1] La primera parte de este post fue publicada el 22 de noviembre de 2013; la segunda, el 24 de noviembre del mismo año.