¿Qué es el TLP?


Para empezar, déjame contarte un poco sobre la historia del Trastorno Límite de la Personalidad (TLP).  En el siglo XVI, se usaba la palabra borderline para describir una condición que estaba al borde de dos diferentes tipos de problemas psiquiátricos:  la neurosis, donde el paciente estaba consciente de la realidad, pero tenía problemas emocionales (como quienes sufrían de depresión o desórdenes de ansiedad); y la psicosis, donde el paciente tenía pensamientos y experiencias inusuales, que no estaban basadas en la realidad (por ejemplo, los esquizofrénicos).  Quienes no encajaban en ninguno de estos dos grupos, eran catalogados como "borderline".  De ahí surgió lo que hoy conocemos como el TLP. 

Afortunadamente, gracias a los avances científicos, ya no se considera que quienes padecen del TLP estén entre la neurosis y la psicosis. Y no sólo eso, los estudios también indican que tener el TLP no es una sentencia a cadena perpetua ni que el TLP sea imposible de tratar.  Al contario, se ha visto que con terapias desarrolladas específicamente para tratar el TLP muchas personas han logrado recuperarse de este desorden y han podido vivir la vida que siempre soñaron.[1]  Una de estas terapias es la Terapia Dialéctica Conductual (TDC), de la cual puedes aprender más en la sección "¿Qué es la TDC?" de este blog. 

Ahora pasemos a los síntomas específicos del TLP.  El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM, por sus siglas en inglés), Cuarta Edición,[2] indica cuáles son los criterios a utilizarse para el diagnóstico del TLP.  El Manual señala que quien padece el TLP exhibe "un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la efectividad, y una notable impulsividad, que comienzan al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:  
   
    1.   Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono  real o imaginado. 

    2.  Un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por la
       alternancia entre los extremos de idealización y devaluación.

3.   De la identidad:  Autoimagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable.
4.   Impulsividad en al menos dos áreas, que es potencialmente dañina para sí mismo (p. ej., gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida). 
5.   Comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes, o comportamiento de automutilación.
6.   Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo (p. ej., episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y rara vez unos días).
7.   Sentimientos crónicos de vacío.
8.   Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira (p. ej., muestras frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
9.   Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves."[3]

Si leer estos síntomas te hace pensar que pudieras padecer del TLP, por favor busca atención médica cuanto antes.



[1] Información tomada de las páginas 15, 16, 32 y 33 del libro "The Borderline Personality Disorder Survival Guide", de los doctores Alexander L. Chapman y Kim L. Gratz, publicado en 2007.


[2] Aunque la edición del DSM actualmente vigente es la quinta, presentada el 18 de mayo de 2013, la misma aún no ha sido publicada en Español. Se espera que para octubre de 2013 ya esté disponible.  Cuando esto suceda, actualizaré esta sección del blog.  Esta información fue tomada de http://www.agenciasinc.es/Entrevistas/La-primera-version-espanola-del-DSM-5-saldra-en-octubre-de-2013.


[3] Cita directa de http://www.psygnos.net/biblioteca/DSM/Dsmlimite.htm.



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