La semana
pasada empecé mi Terapia Dialéctica Conductual (TDC) con una nueva
terapeuta. Como saben, la terapeuta que
tuve por el pasado año cambió de trabajo y me recomendó una nueva terapeuta,
Dee. Pues, el viernes 16 de enero, tuve
mi primera cita con ella. Saber que ella
sólo habla Inglés me tenía nerviosa y, en efecto, me resultó un poco incómodo
porque, aunque domino bastante el Inglés, jamás y nunca es lo mismo que poder
expresarme en Español. También, me
afectó el hecho de que me dio muchísimo material para leer en casa. Sé que no lo hizo con mala intención. Más bien, encontró que ya estaba usando
varias destrezas de la TDC en mi vida y, por eso, me dio información escrita de
esas destrezas. El propósito era
animarme. Sin embargo, como soy tan
perfeccionista, el leer sobre tantas destrezas a la vez me hizo ver todo lo que
NO estoy haciendo, todo lo que me falta por aprender y aplicar, y terminé
abrumada y traumatizada. A consecuencia
de todo esto, tuve varios ataques de ansiedad esa semana y sentí que jamás me
voy a mejorar, que seguir las destrezas que enseña la TDC es demasiado difícil
para mí y que jamás lo voy a lograr.
No obstante,
mi compromiso con mi recuperación es tan serio para mí que volví el viernes
siguiente, el 23 de enero. Ese día me
fue mucho mejor. Le dije a Dee cómo me
había sentido leyendo tanta información a la vez y quedamos en que, de ahora en
adelante, vamos a enfocarnos en una sola destreza a la vez. Eso me tranquilizó bastante. Además, ya voy acostumbrándome a que la
terapia sea toda en Inglés y me sentí más cómoda que el primer día.
Sin embargo,
lo más importante para mí de todo esto es que estoy nuevamente tomando la TDC,
que es una terapia en la que confío mucho porque los resultados con pacientes
del Trastorno Límite de Personalidad (TLP) han sido muy buenos. Como recordarán, hace un tiempo, estuve
tomando estas terapias en un grupo por Internet, pero terminé dejándolas porque
la terapeuta licenciada que dirigía el grupo renunció de la noche a la mañana y
nos quedamos un chorro de pacientes del TLP dándonos terapia sin supervisión
clínica. Obviamente, no pensé que eso
fuera apropiado y, con el visto bueno de mi terapeuta, decidí dejar las
terapias. Desde entonces, sólo estuve
tomando terapia individual, la cual se enfocaba más bien en encontrar
soluciones a mis problemas inmediatos y en algunas destrezas de la Terapia
Cognitiva Conductual, no la Dialéctica.
Aunque mi terapeuta anterior me gustaba mucho y siento que con ella
logré hacer cosas que pensaba que jamás lograría (como conseguir y mantener un trabajo
voluntario), siempre permanecía mi interés por tomar la TDC con un terapeuta
capacitado. Dee tiene mucho interés en
el TLP y se especializa en TDC. De
hecho, en marzo, voy a comenzar en un grupo de TDC que ella modera y, aunque
son sólo 10 semanas, sé que le sacaré provecho, pues el modelo original de la
TDC incluye una terapia grupal semanal.
El punto es
que, a pesar de los obstáculos que uno encuentre en su camino a la
recuperación, siempre hay que seguir adelante.
Nunca rendirse. Nunca darse por
vencido. Somos, como dice Dee, "a
work in progress" (una obra en curso).
Todos lo somos, pero sólo podremos seguir mejorando si seguimos adelante
a pesar de los miedos y problemas. ¡Podemos!
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Primera imagen, tomada de http://impuestos.comousarquickbooks.com/.
Primera imagen, tomada de http://impuestos.comousarquickbooks.com/.
Segunda imagen, tomada de https://reflexionesconcitas.wordpress.com/2014/11/06/valiente-no-es-la-persona-que-no-tiene-miedo-sino-la-que-a-pesar-de-sentir-miedo-sigue-adelante/.
Tercera imagen, tomada de https://imatwch.wordpress.com/2014/08/29/no-te-rindas/.





