sábado, 20 de diciembre de 2014

Muchos Cambios a la Vez



Actualmente, estoy pasando por muchos cambios en mi vida y todos han venido a la misma vez.  El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) me hace ser una persona muy rutinaria y resistente al cambio.  Además, mi condición hace que me apegue rápida y excesivamente a las personas, con la consecuencia de que, si salen de mi vida por alguna razón, aunque sea justificada, siento que me están abandonando, lo cual desata muchos de los síntomas que caracterizan al TLP.  Aquí les detallo los cambios a los que me estoy enfrentando en estos momentos.


1.  Cambio de terapeuta:  Hace cuatro semanas, mi terapeuta, con la que llevo un año ya y la que siento que me ha ayudado mucho en relativamente poco tiempo, me informó que encontró otro trabajo e iba a dejar su práctica en la clínica donde me atiende.  Su nuevo trabajo es en un hospital siquiátrico, por lo cual ya no va a poder atenderme.  Como imaginarán, esa noticia me cayó como un balde de agua fría, ocasionando lo que nunca, que me pusiera a llorar en plena cita.  Yo nunca lloro en mis citas médicas, nunca, no importa el tema que estemos tocando, no importa si estamos hablando de mis traumas más severos o de las cosas más tristes que he experimentado, nunca lloro frente a un terapeuta o psiquiatra (esto debido a traumas de mi niñez, de los cuales no voy a hablar ahora). Obviamente, esto demuestra lo mucho que me he apegado a mi terapeuta y, aunque racionalmente entiendo que tiene que irse, que esas cosas pasan y que no tiene nada que ver conmigo personalmente, es algo que me afecta mucho.  Me afecta tanto que ayer, que era nuestra última cita, no fui con tal de no tener que despedirme de ella.  Aunque poco a poco he logrado emocionarme un poco con la idea de empezar tratamiento con mi nueva terapeuta (con quien tengo mi primera cita el 16 de enero) porque me han dicho que está entrenada en la Terapia Dialéctica Conductual (TDC) y hasta dirige grupos de TDC regularmente, el cambio que esto representa me causa mucha ansiedad.

2.  Cambio de psiquiatra:  Sí, también mi psiquiatra va a cambiar de empleo, efectivo el 31 de diciembre, pero ya tuve mi última cita con ella.  En la oficina a la que se muda, no aceptan mi plan médico, por lo cual tampoco puedo seguir con ella.  Ella era muy buena.  Me entendía a la perfección, especialmente mi trauma con el peso.  Lo primero que hacía en cada cita era pesarme, pero me ponía de espaldas a la pesa y no me decía cuánto pesé.  Tampoco me recetaba ninguna pastilla que pudiera hacerme subir de peso porque sabía que, si lo hacía, el remedio iba a ser peor que la enfermedad.  Es difícil encontrar un psiquiatra que entienda y respete este tipo de cosas, y ahora tendré que ver si mi nueva siquiatra, con quien empiezo el 2 de enero, será igual de comprensiva.  Se imaginarán lo ansiosa que me pone esto.


3.  Fin de año:  Esta época es siempre muy difícil para mí porque también representa un cambio.  Aunque el fin de año parezca insignificante o hasta positivo para el resto de la gente, para mí representa un final, un adiós, lo cual se me hace complicado aceptar.  Eso me pasa todos los años, especialmente desde que vivo en Texas, lejos de muchos de mis familiares y amigos en Puerto Rico.


4.  Vacaciones de mi trabajo voluntario:  Las clases de "Inglés como Segundo Idioma" que estoy dando desde el 30 de septiembre (todos los martes y jueves en la mañana) han llenado mi vida de propósito.  Me han hecho sentir útil, necesita y querida.  Mis estudiantes están muy felices conmigo, me quieren muchísimo, me elogian continuamente y casi nunca faltan a la clase.  Verlas progresar me llena de satisfacción y siento que estoy haciendo bien mi trabajo.  Pues resulta que, por Navidad, la escuela está cerrada desde el sábado pasado y no abrirá de nuevo hasta el 12 de enero del 2015.  Eso significa que voy a estar sin dar clases durante cuatro semanas (justo las cuatro semanas que voy a estar también sin terapeuta).  Esto representa un cambio drástico en mi rutina y mis actividades porque, prácticamente, sólo salgo de mi casa para eso o para ir al médico.  Mis clases no sólo ocupan mi tiempo los días que las doy, sino también cuando me preparo para ellas, lo cual también disfruto mucho.  Para colmo, ¡la clase que estoy dando se acaba el 22 de enero!  Al menos, me ofrecí para dar una clase nueva el 3 de febrero (sólo ese día) y ya a principios de marzo se supone que empiece otro curso de 12 semanas como el que estoy a punto de terminar.  Claro, eso también representa un cambio porque tendré nuevos(as) estudiantes, lo cual me provoca algo de estrés.  

Como ven, muchas cosas en mi vida están cambiando, lo cual a veces me hace sentir abrumada, ansiosa y triste. Sin embargo, sé que voy a sobrevivir todas estas situaciones y que, cuando mire atrás, me voy a sentir orgullosa de mí misma por haber superado estos obstáculos exitosamente. Como dijo María, la protagonista de The Sound of Music (en Español, La Novicia Rebelde o Sonrisas y Lágrimas), una de mis películas favoritas, "cuando Dios cierra una puerta, en alguna parte abre una ventana". 



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Primera foto tomada de
http://rizaldos.com/2014/09/14/8-elementos-esenciales-en-la-comunicacion-eficaz-con-tu-paciente/.

Segunda foto tomada de
http://www.freepik.es/vector-gratis/maestra-mujer-que-bebe-un-cafe_715328.htm.  

Tercera foto tomada de http://deseosfelizdiadesemana.blogspot.com/2014/01/seamos-valientes-para-el-cambio.html.


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