domingo, 26 de enero de 2014

Adaptándome a los cambios



Los cambios no me gustan.  Me molesta muchísimo que me cambien los planes, especialmente si es con poco tiempo de antelación.  Pero poco a poco (MUY poco a poco) voy entendiendo que a veces no queda más remedio que aceptar (Aceptación Radical) que las cosas cambian y que el que no me guste esa realidad no va a lograr nada más que hacerme daño innecesariamente.

Poco a poco, voy aceptando los inevitables cambios de la vida.

En estos días, he tenido que aceptar algunos cambios y modificar mis planes para adaptarlos a nuevas realidades.  Por ejemplo, como saben, tengo la meta de completar un 10K.  Mis planes originales eran poder participar en uno que hay aquí cerca el 8 de marzo.  Ya hasta tenía planes con una amiga (lo cual me tenía muy nerviosa, por supuesto) para ir juntas.  Pues resulta que, el mismo día que empecé a entrenar, me torcí un tobillo en la trotadora.  Tengo muy poco balance, así que tratar de correr en una trotadora me es casi imposible.  Ya ése es el primer cambio que tuve que aceptar.  Tenía planes de entrenar para la carrera en la trotadora que hay en el gimnasio del complejo de apartamentos donde vivo, pero ahora ya no iba a poder hacer eso.  Iba a tener que ir a un parque a entrenar.  Eso representa tener que vestirme, con ropa ajustada para correr, y salir de mi casa varias veces a la semana; todas cosas que, como saben, me dan terror.  Con mucho esfuerzo, logré ver lo positivo de la nueva situación:  primero, mi meta de completar el 10K será una motivación para salir de mi casa, lo cual sé que me conviene; y segundo, en el parque hay mucha más gente que en el gimnasio de los apartamentos, lo cual me pone menos nerviosa porque hay menos probabilidades de que se note mi presencia en un espacio abierto y entre tantas personas (reflejo claro de mi Desorden de Ansiedad y del Trastorno Dismórfico Corporal). 
Una torcedura de tobillo me cambió los planes.

Pero volvamos a la torcedura del tobillo.  Fui tan desconsiderada con el pobre que no le di el descanso que necesitaba, así que nunca se mejoró del todo.  O sea que, cada vez que caminaba, lo lastimaba un poco más.  Y, entonces, el lunes pasado, fui al parque...  Estaba muy contenta porque había logrado vencer muchos miedos para estar allí.  Además, ese día sí pude correr un poco porque no perdía el balance como me pasaba en la trotadora.  Todo iba bien hasta que, sin querer, me salí del parque y, para regresar, se me ocurrió la brillante idea de bajar por una cuesta de tierra en vez de regresar por el mismo camino que había venido.  ¿Resultado?  Me deslicé por la cuesta como si estuviera en una patineta y volví a torcerme el tobillo.  ¡Ahora sí que me dolía mucho!  Caminar hasta el banco más cercano me dio mucho trabajo, pero lo logré.  Estuve un rato sentada, tratando de darle vuelta al tobillo lentamente y, cuando el dolor se redujo un poco, tomé otra excelente decisión. ¡Volví a correr!  Terminé las 4 millas que quería completar ese día y me fui satisfecha del parque. ¡Hasta dónde me estaba llevando mi resistencia a los cambios!  ¡Estaba totalmente en negación!

Obviamente, según pasaban las horas, el tobillo me dolía más y más.  El martes el dolor era todavía peor y el tobillo se veía bastante hinchado.  Pasé ese día sin hacer ejercicios, pero no me importó mucho porque, de todos modos, era mi día libre según el programa de entrenamiento que estaba siguiendo. Pero llegó el miércoles y todavía el tobillo me dolía demasiado, lo suficiente como para hacerme aceptar que no iba poder entrenar ese día tampoco.  Y llegó el jueves.  Sabía que no había entrenado lo suficiente esa semana; mi tobillo me seguía doliendo bastante; y cada vez veía más distante la posibilidad de completar el 10K el 8 de marzo.  Pero seguía en negación.  Traté de encontrar en Internet algún programa para entrenar para un 10K en cinco semanas, que es lo que queda desde hoy hasta el 8 de marzo.  Obviamente, no encontré ni uno solo.  El programa que menos duraba era de ocho semanas y era tan extremo que no había manera de que pudiera modificarlo para hacerlo en cinco.  

Sólo en ese momento, cuando ya había agotado todos los recursos habidos y por haber, me vi forzada a aceptar que, si intentaba completar el 10K el 8 de marzo, no iba a poder acabarlo, y eso sí que me llenaría de frustración y vergüenza.  Habiendo logrado aceptar por fin que las circunstancias habían cambiado y que, por eso, no iba a poder participar en el 10K el día que había planificado, con sorpresa me encontré haciendo un nuevo plan.   

¡Mucho mejor que mi plan original!
Sabía de otro 10K que se llevaría a cabo el 22 de marzo, día del aniversario de mis padres y del cual le había dicho a mi hermana, quien nunca ha corrido un 10K y quiere hacerlo.  Si venía del Estado en el que vive para esa fecha, podríamos combinar la celebración del aniversario de nuestros padres con el 10K.  Ayer en la mañana, para mi gran alegría, me confirmó que le aprobaron las vacaciones en el trabajo para esos días, así que ya es prácticamente un hecho que va a venir a correr conmigo el 10K.  Saber que voy a participar en este evento con mi hermana, a quien tanto quiero y a quien no veo desde hace un año, es mucho, mucho más de lo que hubiera podido pedir; muchísimo mejor que mi plan original.


Además, reconociendo que me iba a ser sumamente difícil correr 6.2 millas sin parar, busqué un programa de entrenamiento que combina correr con caminar.  Encuentro éste mucho más realista para mí y me causa mucho menos estrés que el plan original.  Éste fue otro cambio que logré aceptar con relativa facilidad y sin sentirme una fracasada, como me hubiera sentido si esto me hubiera pasado hace unos meses atrás.
             
Sé que el proceso de recuperación es lento para nosotros los pacientes del TLP, pero cuando noto estos pequeños logros veo una luz al final del túnel; una luz todavía tenue y lejana, pero una luz comoquiera que sea.

Gracias por leer este post.  Espero que les haya gustado.

-Cristi

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Imagen del tobillo torcido tomada de http://www.sobretodosalud.com/torceduras-de-tobillo/.

Foto "Sisters showing vistory signs", cortesía de artur84/FreeDigitalPhotos.net.