lunes, 10 de febrero de 2014

Que nadie invalide tus emociones... ¡ni siquiera tú mismo!



Hoy leí algo que me gustó mucho.  Trata sobre validar nuestras emociones.  Cuando sentimos algo, si no nos gusta la emoción, muchas veces tratamos de rechazarla o eliminarla a la fuerza. Esa reacción tal vez tenga que ver con lo que nosotros pensamos que debemos sentir o lo que consideramos que es normal sentir.  Sin embargo, otras veces, nuestra reacción se basa en lo que otros opinan de nuestra emoción.  

¡Verde de envidia!
Por ejemplo, si pensamos en lo bien que le va a alguien en el campo laboral y sentimos envidia, puede que nos digamos a nosotros mismos:  "Deja de ser tan envidioso.  No debes sentir envidia.  Eres una mala persona si envidias a otros."  Al pensar así, estamos juzgando negativamente tanto a la emoción en sí (envidia) como a nosotros mismos por sentirla.
¡Que ansiedad!

Otro ejemplo.  Puede ser que te esté dando ansiedad porque tienes que ir a un sitio donde, por alguna razón, no te sientes segura.  Al explicarle a un amiga cómo te sientes, puede que su respuesta sea algo como:  "¿Que estás sintiendo qué? No es normal que estés ansiosa por eso.  A mí eso no me da nada de ansiedad.  No seas boba.  ¡Vamos!"  A raíz de ese comentario tan desconsiderado, puede que empieces a pensar que en realidad no es normal que sientas lo que estás sintiendo; que tienes que eliminar esa emoción de inmediato porque sentirla te hace una persona mala o, por lo menos, un poco anormal.  En ese caso, también estarías juzgando negativamente tanto a la emoción (ansiedad) como a ti misma por sentir lo que sientes.

Es interesante que, en ambos casos, lo más probable es que pensar así sólo logre que la emoción se intensifique y se vuelva aún más agobiante o dolorosa.  Por eso, una de las destrezas de regulación emocional que estoy aprendiendo en mis sesiones de TDC es cómo estar consciente de mis emociones sin juzgar ni a la emoción, ni a mí, ni a otros.  Leyendo una información relacionada a este tema, encontré una parte que me gustó mucho, especialmente para evitar la invalidación de lo que sentimos, tanto cuando lo hacemos nosotros mismos como cuando lo hacen otras personas.  Dice así:

Las emociones vienen y van como las olas.
"Ya es tiempo de recordarte a ti mismo que tienes derecho a sentir lo que sientes. Las emociones vienen y van, como las olas del mar; suben y bajan.  Lo que estás sintiendo, no importa cuán fuerte o doloroso sea, es legítimo y necesario.  [...] acepta la emoción como algo que vive en ti por un momento - y luego pasa.  [...]  Eso es natural y normal.  Es lo que significa ser humano."[1]

Aplicar esta destreza se me hace muy difícil porque siempre quiero agradar a los demás, incluso sintiendo lo que ellos quieren que sienta o lo que ellos sentirían en mi situación.  También se me hace difícil porque, como todavía veo a mi TLP como un enemigo, siempre trato de luchar contra él y evito todo sentimiento que pudiera hacerme parecer anormal o diferente a quienes no tienen condiciones de salud mental.  Todavía tengo mucho que aprender y mucho que modificar, pero confío en que con tiempo, práctica y esfuerzo lo lograré.

"Los pasos pequeños siguen siendo pasos."
Hasta la próxima.
-Cristi    


[1] Esta es una traducción que hice de un fragmento de la página 161 del libro "The Dialectical Behavior Therapy Skills Workbook", escrito por Matthew McKay, Ph.D., Jeffrey C. Wood, Psy.D., y Jeffrey Brantley MD; edición de 2007.

_____________________

Primera imagen tomada de http://hugelove.blogspot.com/2010/12/green-with-envynot-good-look.html.
Segunda imagen tomada de http://obstacleraces.com/2013/07/dealing-with-race-anxiety/. 
Foto de las olas, "Waves Motion By Beach", cortesía de EvgeniDinev/FreeDigitalPhotos.net. 



 

1 comentario:

  1. No hay que padecer de BPD para aprender de estos Posts. Gracias por compartirlos!

    ResponderBorrar