Dentro de
exactamente 13 días, me voy de crucero. Estoy muy emocionada, pero al mismo tiempo, algo asustada. La razón principal es que me voy sola. No es la primera vez que lo hago. Ya lo he hecho dos veces anteriormente: la primera vez, a Atlanta, si mal no
recuerdo, en el 2007; y la segunda, en un crucero en agosto del año pasado. Ambos viajes fueron de cinco días cada uno.[1] Este próximo viaje será mi primero de siete
días y, aunque estoy segura de que lo pasaré bien como las dos veces
anteriores, me pone nerviosa el cambiar mi rutina y enfrentarme a lo
desconocido; el estar sola y tener que resolver por mí misma cualquier problema
o situación inesperada que se presente.
Sin embargo, obligarme a hacer estas cosas, a pesar de la ansiedad y el
miedo que me provocan, es la razón principal por la que hago estos viajes. Es por eso que siempre digo que estos viajes
son terapéuticos para mí, y es que de verdad lo son.
| El crucero en Cozumel |
Como parte
de mi "autoterapia", en el crucero que tomé el pasado agosto, escribí
en mi celular un diario de lo que pasaba y pensaba cada día. El propósito era poder releerlo cuando
necesitara recordar alguna de las muchas lecciones que aprendí durante el
viaje. En vista de que estoy tan
asustada a este punto, pensé que transcribir el diario de mi
celular a mi computadora podría ayudarme. Aparte de que quería
arreglar errores ortográficos y organizarlo un poco mejor, la idea principal
era repasar lo bien que lo pasé y las lecciones que aprendí en aquel crucero,
para así entusiasmarme un poco más con la idea de hacerlo de nuevo en 13 días y
calmar un poco la ansiedad y el miedo que tengo. Y la verdad que ha funcionado. Aunque todavía estoy nerviosa, releer todo lo
que aprendí de mí misma en aquel viaje me ha ayudado muchísimo. Es por eso que he decidido compartir algunas
partes de mi diario con ustedes. Voy a
empezar por mi día favorito, el que pasé en Cozumel. Cuando uno se baja del barco, hay un área
de tienditas para los turistas. Ahí voy
a empezar la historia...
| Auténtica margarita mejicana |
Ya fuera de las tienditas que rodean el puerto, me fui para la avenida principal de Cozumel. Había buscado en
Internet dónde podía tomarme una margarita auténtica mejicana no muy lejos del
puerto. Apunté la dirección del lugar
que escogí y tomé un taxi para llegar. El
sitio parecía sacado de una película. Era
súper isleño, bien tropical. La barra
era techada con un bohío gigante y tenía mesitas alrededor. Era todo al aire
libre, pero habían tantos abanicos que no hacía calor. Decidí sentarme en la barra. Noté que había un americano sentado a una
banqueta de la mía. Se presentó y, a
pesar de que se notaba que se había tomado varias cervezas, fue súper
respetuoso. ¡Ni me volvió a dirigir la
palabra! Con quien sí hablé largo y
tendido fue con la "bartender".
De hecho, cuando se fue el americano, me contó que vive en Cozumel y que
es dueño de una barra, pero bebe en esta otra. También
me contó de su novio y los problemas que tiene con sus padres debido a que el
novio le lleva nueve años. Cuando le
dije que estaba sola en el crucero, me dijo "¡qué aventada!". Eso me hizo sentir muy bien porque es obvio
que viajar solo no es algo que hace cualquiera, sino que exige ser atrevido y
tener confianza en uno mismo.
Más
tarde, vino a hablar conmigo otro señor, que era vendedor ambulante de muñecos
mejicanos. Tenía uno en la mano, pero no
trató de venderme nada. Sólo se
presentó, me contó que su esposa y su hija viven en Cancún, pero que él trabaja
por acá, y que viene a la barra a tomarse una cervecita cuando hace mucho
calor. ¡Y se fue!
También
vino un matrimonio, dueños de una tienda de cigarros cubanos justo al lado de
la barra. Estuvieron hablando un rato
conmigo. El señor era una enciclopedia
de conocimiento sobre cigarros. Me contó
todo el proceso de hacerlos, me llevó a su humidificador, donde todos los
cigarros eran traídos de Cuba, excepto unos que él mismo hacía, pero con hojas
cubanas. Me enseñó las hojas y me
explicó cómo se preparan para hacer los cigarros. ¡Fue como coger un tour en una tabacalera,
pero gratis! Y tampoco trató de venderme
nada.
Lo
más maravilloso de todo esto es que tuve el valor de hablar con toda esta gente
desconocida, lo cual no suelo hacer jamás.
El hecho de que la gente se me acercara para hablarme sólo por mí,
porque les caí bien YO, es algo nuevo para mí.
Yo
antes pensaba que la gente se me acercaba y era agradable conmigo (no sólo
hombres, sino todo el mundo) porque estaba con un hipócrita interesado a quien
consideré mi amigo y casi hermano por 20 años.
Él me hacía pensar (y yo me lo creía) que era su carisma lo que hacía
que la gente se acercara a mí y hablara conmigo, y me usaba como carnada sexual
para lograr conocer y hacerse amigo de hombres famosos en el mundo de la música
(porque él siempre ha sido un cantante frustrado). ¡Qué equivocada estuve por todos esos
años! Ahora sé que en realidad soy YO la
que atrae a la gente, a todo tipo de personas: parejas, muchachas y aún a hombres respetuosos
que se nota que no están buscando tener algo conmigo. Nadie en este
viaje se me ha acercado con esas intenciones, y me he dado cuenta de que se
debe a que ésa no es la vibra que transmito cuando estoy yo sola. Darme cuenta de todo esto, aunque un poco tarde, ha
sido maravilloso para mí.
Éste es sólo un ejemplo de las muchas
cosas que aprendí de mí misma durante el crucero. En artículos futuros, espero compartir con
ustedes otras porciones del diario, así que estén pendientes.
-Cristi
[1] No estoy contando los viajes que he dado sola en avión,
como el que di a Puerto Rico en diciembre, porque me quedé en casa de
amigos y no estuve sola en ningún
momento.
* Tercera imagen tomada de http://news.onu.edu.ua/eng/news/single/212.

Estoy segura que en este proximo viaje tendras nuevas experiencias que te haran crecer emocionalmente, conocerte mejor y quererte mas cada dia. Que lo disfrutes mucho!
ResponderBorrarESCRIBI UN COMENTARIO Y SE ME BORRÓ.
ResponderBorrarME GUSTO SABER COMO TE VALES DE ESAS EXPERIENCIAS VIVIDAS PARA CONTINUAR PROGRESANDO. SIGUE ADELANTE !
Borrarhlpc