jueves, 23 de octubre de 2014

A los que nos aman incondicionalmente...






Como dice la doctora Shari Y. Manning en su libro Loving Someone with Borderline Personality Disorder, tener una relación con alguien que sufre del Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) puede ser agotador y exasperante. Solemos ser impulsivos, impredecibles, y autodestructivos.  Parecería que siempre hay un caos a nuestro alrededor y que vamos por la vida de crisis en crisis.  

Hay mucha gente que, al ver nuestro comportamiento, se acobarda y nos abandona.  Sean familiares, amigos o parejas, demuestran que no nos amaban lo suficiente y, por ende, mientras más lejos estén de nosotros, mejor. 

Sin embargo, hay otras personas que se quedan a nuestro lado; que, pase lo que pase, ahí están; que, no importa cuántas veces caigamos, siempre nos dan la mano y nos ayudan a levantarnos y a volver a caminar.  Son gente que nos tiene compasión, pero no lástima; que ve en nosotros mucho más que un enfermo mental.  Son personas que no nos juzgan, porque saben que nunca han estado en nuestros zapatos; que leen sobre nuestra condición, no para cumplir y quedar bien, sino porque se interesan de verdad, y aplican lo que aprenden.  Y nunca, jamás, pierden la fe en nosotros ni se dan por vencidos; ven nuestro potencial y su amor es incondicional.  Son ellos los que nos aman aún cuando menos lo merecemos porque saben que es cuando más lo necesitamos. 

En mi caso, gracias a Dios, me han tocado unos padres maravillosos, que siempre están ahí para mí y que nunca se han dado por vencidos.  Son ellos quienes me dan la fuerza para seguir adelante cuando quiero rendirme.  Cuento también con una hermana, un cuñado, una abuela, un abuelo, tíos, tías, primos, primas, amigos y amigas que, aún si no entienden muy bien mi condición, me aman y me apoyan de todos modos.  Muchos de ellos no hacen más por mí porque viven lejos o porque, debido a mi condición, yo misma me aíslo y no se los permito. Pero se preocupan por mí y sé que, si los necesito en algún momento, ahí estarán.  A ustedes, mil gracias.

Si usted es un familiar o un amigo de un paciente del TLP o de cualquier otra condición de salud mental, sepa que su paciencia, apoyo, amor y entrega no pasan desapercibidas, aunque a veces el paciente no parezca agradecerlo.  Y si eres un paciente del TLP o de otra condición de salud mental, saca un momento para darle las gracias a la gente que te ama, te cuida y se interesa por ti en buenos y malos momentos.  El trabajo que están haciendo no es fácil y, por eso, merecen nuestro encomio y agradecimiento. 


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Primera foto tomada de http://imagenes-tiernas.net/amame-cuando-menos-lo-merezca-ya-que-es-cuando-mas-lo-necesito.html.
 
Segunda foto tomada de http://cauldronofreflections.blogspot.com/2011_10_01_archive.html.






sábado, 11 de octubre de 2014

¿Somos manipuladores quienes sufrimos del Trastorno Límite de la Personalidad (TLP)?



Hay muchas personas que tachan de manipuladores a los pacientes del TLP.  A mí me ha sucedido varias veces, lo cual ha sido muy hiriente, probablemente porque detesto ser manipulada.  Pero, ¿qué dicen los estudios y los profesionales de la salud mental en torno a este tema?
¿Manipulamos a otros para que actúen como queremos?

El artículo "Manipulation and the Borderline Personality Disorder" ("Manipulación y el Trastorno Límite de la Personalidad")[1] explora este asunto.  Comienza explicando que manipulación se define como "un proceso de pensamiento deliberado.  No  un comportamiento, sino un pensamiento.  Una cognitiva, sagaz, ingeniosa (...) planificación."[2]  Así, el manipulador pone en marcha un plan para hacer de una idea suya una realidad.  

En contraste, cuando un paciente del TLP se comporta de un modo que parece manipulador, no lo ha planificado maquiavélicamente, sino que está reaccionando a una percepción de "inminente aniquilación, desastre y abandono".  Cuando nos sentimos impotentes ante una situación, quienes sufrimos del TLP nos ponemos tan ansiosos que, debido a nuestra inmadurez emocional, actuamos impulsivamente. Aunque nuestra intención es "resolver el dolor" emocional lo más pronto posible y "protegernos de la ansiedad", nuestras acciones impulsivas suelen tener "consecuencias destructivas", especialmente en el campo laboral y en las relaciones románticas.  Es precisamente nuestra impulsividad la que suele malinterpretarse y confundirse con la manipulación.  
No actuamos estratégicamente para lograr lo que queremos.

Es obvio, entonces, que las cosas que hacemos los pacientes del TLP que parecen manipulaciones se deben, no a una planificación "astuta y sagaz de una mente maestra", sino a una falta de estrategias adecuadas para resolver problemas.  De hecho, el tacharnos de manipuladores implica que somos diestros en manejar a otras personas y relacionarnos con ellas, cuando la realidad es exactamente lo opuesto.

Espero que esta información les haya servido para entender mejor a quienes sufrimos del TLP y así evitar juzgarnos erróneamente, pensando o diciendo cosas crueles que nos hieren profundamente.  
 


[1] Incluido en el libro  Psych 101 - What you didn't learn in nursing school ("Psique 101:  Lo que no se aprende en la escuela de enfermería") de Kathi Stringer.
[2] Toda la información de esta entrada se basa en el artículo de Stringer, quien a su vez cita de otros profesionales de la salud mental como Marsha Linehan, Barry Kiehn y Michaela Swales y del llamado "Modelo Iowa" del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Iowa.


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Primera foto tomada de http://www.calldrmatt.com/AskDrMatt-1185.htm.
Segunda foto tomada de http://www.optimumdev.com/fr/planification-strategique/.