martes, 9 de septiembre de 2014

Independencia Física y Emocional de mis Padres (Parte 1)



El título de este artículo refleja una de mis metas más deseadas.  Aunque quisiera lograrla de inmediato, debo admitir que es una meta a largo plazo.  He hablado de este tema con mi terapeuta en muchas ocasiones, pero en estas dos últimas citas ha sido el tema central de nuestras conversaciones. Y es que todos los psicólogos que he tenido a través de los años han señalado mi autonomía como una de las claves de mi recuperación.  Sin embargo, mi condición y mi miedo al fracaso me han hecho imposible lograr esa meta hasta ahora.
 
Independencia Física
Cuando hablo de independencia física, me refiero a vivir sola.  Lo he intentado varias veces, pero no lo he logrado por mucho tiempo. Siempre he terminado cayendo en crisis y mis padres han tenido que correr a ayudarme, tanto emocional como física y económicamente. Mis crisis siempre me han hecho perder mis trabajos y eso me ha obligado a tener que volver a vivir con ellos.  Por esa razón (el miedo a volver a fracasar), me aterroriza la idea de intentar vivir sola una vez más, aunque sé que me ayudaría y que lo necesito.

Para lograr esa meta, tendría que conseguir un trabajo y ser capaz de mantenerlo. Como algunos de ustedes saben, ahora mismo vivo de una ayuda que me da el gobierno estatal, que no es suficiente para pagarme un apartamento aparte. No me gustaría vivir siempre de la ayuda del gobierno, pero el miedo a encontrar un trabajo y volver a perderlo me paraliza y me roba la esperanza de algún día lograr ser independiente.

Trabajo Voluntario como Tutora
Mi terapeuta me ha dado muy buenas ideas, las cuales pienso poner en práctica.  Ella dice, con mucha razón, que mi primer paso debe ser buscar un trabajo voluntario, que requiera que esté en un lugar ciertos días a ciertas horas, pero sin el estrés de un trabajo con paga.  He buscado opciones y me ha llamado mucho la atención ser maestra de "Inglés como Segundo Idioma" (English as a Second Language o ESL). Sería enseñando a adultos (¡no tengo paciencia con los niños!) y, en la mayoría de los casos, el curso es de tres meses y requiere que uno dé dos clases, de dos horas cada una, todas las semanas.  Lo que más me gusta de esta "carrera" es que he visto ofertas de trabajo con paga en ese campo, pero requieren experiencia previa.  O sea, que el trabajo voluntario podría darme la experiencia que necesito para solicitar un trabajo con paga más adelante.[1]  Mi meta a corto plazo a este respecto es decidir con qué entidad me interesa trabajar y tomar este mes el entrenamiento que ellos mismos ofrecen para poder empezar. 

Suponiendo que logre tener éxito en mi trabajo voluntario, entonces pasaría al segundo paso: buscar un trabajo con paga.  Lo ideal sería algo a medio tiempo a ver cómo me va y luego, de ser necesario, conseguir algo a tiempo completo.  Mi terapeuta y yo hemos pensado que, después de estar un año en ese trabajo, entonces sería un buen momento para buscar un apartamento al cual mudarme sola.  

Aunque al pensar en todo el tiempo que pasará antes de que logre independizarme físicamente de mis padres me siento un poco frustrada y desesperada, sé que sería mucho más frustrante para mí mudarme sola antes de estar lista y fracasar una vez más.  Por eso, pienso seguir este plan al pie de la letra.  Aún así, nada me garantiza que esta vez funcionará, pero mi terapeuta tiene razón al decir que la única manera de saber si es el tiempo indicado para hacer algo es intentándolo.  

Como ven, no les he hablado aún de la meta de independizarme emocionalmente de mis padres.  Es ésa la que más me asusta y la que sé que me dará más trabajo lograr.  Les hablaré de este tema con más detalles en un próximo post. 


ACTUALIZACIÓN:  ¡Ya di el primer paso!  Poco después de escribir este artículo la semana pasada, encontré una organización con la que me interesa trabajar de voluntaria dando las clases de ESL.  Los contacté y el sábado fui a un entrenamiento en sus oficinas centrales.  Se imaginarán el miedo que sentí al acercarse la fecha, en la que iba a estar con gente desconocida y en la que me parecía obvio que se juzgaría mi fluidez al hablar Inglés.  Luché contra pensamientos negativos como:  "mi Inglés va a ser el peor de todo el grupo de voluntarios", "me van a poner a mí a coger el curso, en vez de a impartirlo", "voy a hacer el ridículo", etc.  Al final, logré vencer estos temores y fui al curso, donde me fue muy bien y estoy loca por empezar a dar clases, aunque sé que va a ser otro reto enorme para mí, al menos al principio. Actualmente, estoy esperando que un representante de la organización se comunique conmigo para pautar qué días y a qué hora estaré dando las clases, qué nivel voy a enseñar y cuándo voy a empezar.  Los mantendré informados.
 




[1] Sí, con la ayuda de mi terapeuta he llegado a aceptar que la carrera de abogada que tanto amo es demasiado estresante para mí.  Nadie podrá quitarme el conocimiento y la experiencia que he adquirido en el campo legal, pero tengo que aprender a vivir con mi enfermedad, aceptando mis limitaciones. 
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Primera foto cortesía de Vichaya Kiatying-Angsulee/freedigitalphotos.net

Segunda foto cortesía de David Castillo Dominici/freedigitalphotos.net

Tercera foto tomada de http://biofussfit.cl/main.html

 

1 comentario:

  1. Como siempre ... voy a ti! Con paciencia y empeño, lo conseguiras! Adelante!

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