viernes, 18 de octubre de 2013

Mi Primera Sesión de Terapia Grupal



Como les prometí, aquí les cuento cómo me fue durante la terapia grupal por Internet que comencé el miércoles.  En cuanto a la información que discutimos, sólo puedo decirles que no aprendí ninguna destreza nueva.  Fue un repaso de las tres destrezas de Atención o Conciencia Plena que ya había aprendido en mis sesiones individuales de TDC, a saber, observar, describir y participar.[1]


Sin embargo, sí les puedo contar dos cosas que me sorprendieron mucho.  La primera fue que sentí que la clase estuvo un poco desorganizada.  Me explico.  Durante la clase, la terapeuta se turna con la co-anfitriona (una muchacha diagnosticada con el TLP, pero quien ya no cumple con el requisito de tener al menos cinco de los nueve criterios de diágnostico del trastorno[2]) para presentar los temas.  Es como una presentación de "Power Point", en la cual una de las "instructoras" (por llamarlas de algún modo) discute una diapositiva, la otra discute la próxima, etc.  Ese modo de dar la terapia me pareció bien. 

Foto Cortesía de Ambro / FreeDigitalPhotos.net
Sin embargo, el problema para mí estuvo en que, mientras las instructoras estaban dando la "clase", el "chat box" (el área para interactuar por escrito con el resto de los participantes) estaba abierto.  Esto resultó en que, mientras las instructoras daban la clase y yo trataba de concentrarme en la información que estaban discutiendo, los demás miembros de la clase estaban "chateando" sobre cosas que, para mí, eran irrelevantes en el momento.  No era que estuvieran haciendo chistes ni nada por el estilo, pero sí estaban hablando detallada y prolongadamente de sus experiencias personales, de sus síntomas y de otras cosas que no tenían nada que ver con las destrezas de observar, describir y participar que estábamos discutiendo.
 
Esto para mí es inaceptable.  Siempre he sido una persona sumamente disciplinada y organizada, especialmente en lo académico, cuando estoy aprendiendo algo nuevo.  El que se esté hablando de cosas irrelevantes mientras se está dando una clase o terapia, me parece una falta de respeto tanto a la instructora como a mí que estoy tratando de concentrarme en lo que se está diciendo.  En mis sesiones de terapia individual, he descubierto que sentir que se me falta el respeto es para mí lo que se conoce en la TDC como un desencadenante emocional (un "emotional trigger", en Inglés).  Por alguna razón que aún no he descubierto, el sentir que se me está faltando el respeto me hace reaccionar de forma muy agresiva, con un coraje y una ira exagerada.  Reconozco que esta reacción cuadra con uno de los criterios de diagnóstico del TLP, "ira inapropiada e intensa, o dificultades para controlar la ira", así es que no me sorprende del todo, pero sé que no es normal y eso me molesta.  No obstante, viéndole lo positivo a esta experiencia, al menos pude sobrevivir los 90 minutos de terapia sin estallar o perder el control. Además, parece que las instructoras se dieron cuenta del problema y explicaron que, desde la semana que viene, el "chat box" va a abrirse sólo en la sección de Preguntas y Respuestas al final de la sesión.  Eso me agrada y me tranquiliza mucho, ya que me facilitará bastante el asistir a las terapias y poder beneficiarme de ellas.


El segundo punto del que quiero hablarles no es una crítica a las terapias en sí, sino a mi reacción a ellas.  Mi terapeuta individual me ha dicho en un sinfín de ocasiones que tengo que ser paciente conmigo misma; que las destrezas que estoy aprendiendo en la TDC son difíciles de aplicar para quienes sufrimos del TLP y que sólo con mucha práctica y perseverancia podrán llegar a ser mi manera automática de reaccionar en la vida.  Lo mismo repitieron el miércoles las instructoras en la terapia grupal.  Y, aunque podría parecer que eso debería animarme, en realidad me desespera porque, como muchos pacientes del TLP, quiero ser perfecta.  Mi razonamiento suena algo así:  "Si me equivoco, me van a dejar de querer; me van a abandonar porque no soy perfecta."  

Imagen Cortesía de bandrat / FreeDigitalPhotos.net

Además, esto de no poder aplicar algo que entiendo es totalmente nuevo para mí.  En la escuela, por ejemplo, si la profesora de Álgebra me enseñaba a resolver determinado problema matemático, me era muy fácil entender y aplicar lo aprendido.  Entender la información quería decir que, de inmediato, iba a poder resolver los problemas matemáticos subsiguientes.  Sin embargo, esto no me ha pasado con las destrezas que aprendo en mis sesiones de TDC.  Las entiendo perfectamente, pero a la hora de aplicarlas, paso muchísimo trabajo y a veces ni siquiera logro hacerlo, lo cual para mí es un fracaso... y yo soy muy poco tolerante al fracaso.  Sé que las destrezas de la TDC no son lo mismo que las del Álgebra; que la TDC, prácticamente, me está enseñando a vivir otra vez; y que, a mis 38 años, es sumamente difícil empezar desde cero. 


Aunque a veces siento que me voy a dar por vencida y que es una pérdida de tiempo tomar estas terapias porque jamás las voy a poder aplicar exitosamente en mi vida, el estímulo y apoyo de mis padres es lo único que me hace continuar.  Si ellos están tan seguros de que voy a lograrlo, supongo que por algo será y, por ellos, me sigo y me seguiré esforzando por seguir practicando las destrezas que aprendo en la TDC hasta que se conviertan en una parte natural de mi vida.  Además, en el fondo, yo también quiero recuperarme y tengo mucha fe en que la TDC es el camino hacia la mejoría.

Gracias por leer este post.  Espero que te haya ayudado de algún modo y que regreses pronto. Y, por favor, siéntete en la libertad de dejar tus comentarios sobre este tema para el beneficio de otros lectores y el mío propio.      
 








[1] Explico estas destrezas un poco más a fondo en el post titulado "Mi Miedo a Empezar este Blog".


[2] Para más información sobre los criterios de diagnóstico del TLP, puedes ir al post titulado "¿Qué es el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP)?".

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