domingo, 24 de noviembre de 2013

Orgullosa de Mí Misma - Parte 2



Como les conté en la primera parte de este tema, el miércoles pasado enfrenté varias situaciones difíciles, las cuales pude manejar exitosamente gracias a las destrezas que he aprendido en mis sesiones grupales de TDC.  Como recordarán, ese día tuve cita con mi psiquiatra y asistir fue un enorme reto para mí debido a la fobia social (Trastorno de Ansiedad Social) que padezco.  No obstante, aplicando la destreza de Acción Opuesta, logré ir a mi cita médica.


Hoy voy a hablarles del segundo reto que enfenté ese día, el cual en realidad fue el primero que tuve que vencer.  ¡Me tuve que vestir para ir a la cita!  De nuevo, algo que para la mayoría de la gente es algo normal y fácil de hacer, para mí es una causa de pánico y estrés.  ¿La razón? Padezco del Trastorno Dismórfico Corporal.[1]  "Las personas con este trastorno tienen una preocupación en demasía e injustificada por algún defecto físico que afecta a alguna parte del cuerpo (por ejemplo, a la forma de los brazos, las piernas, etc.) [...] pueden no mirarse ni al espejo por no soportar verse ya que su defecto les condiciona y les anula, sobre todo socialmente. [...] Estas alteraciones sociales pueden derivar en una fobia social."[2]


Eso es exactamente lo que me sucede a mí.  Siempre he odiado mi cuerpo (en especial, mis muslos) y he tenido complejo de gordura, pero desde hace casi un año la situación ha empeorado a tal grado que ahora evito a toda costa mirarme al espejo sin ropa, principalmente de la cintura hacia abajo.  Me visto de espalda al espejo o en un área de mi baño en la cual me es imposible verme.  Si mientras me estoy vistiendo, por alguna razón tengo que mirarme al espejo, lo hago con una luz bien tenue, casi a oscuras.

http://www.purpleclover.com
Como ya pueden imaginarse, el tener que vestirme para salir es siempre un reto para mí.[3]  El pánico que me da el sólo imaginarme que vaya a ponerme un pantalón que resulte ya no servirme o que me quede aunque sea un poquito más apretado que la última vez que lo usé, me paraliza. Este temor me hace no salir casi nunca de mi casa y en gran parte alimenta mi fobia social.


¿Qué destrezas de la TDC utilicé para lograr vencer este reto?  Por supuesto, la Acción Opuesta que les expliqué en mi post anterior.  Nuevamente, lo que tenía era miedo, pero esta vez a que no me sirviera el pantalón que decidiera ponerme.  El miedo me motivaba a no querer vestirme y, por ende, no ir a mi cita médica.  Sin duda, reconocía que mi miedo no estaba justificado ante las circunstancias y quería cambiar esa emoción por una más saludable.  La acción opuesta a no vestirme y no ir a mi cita era, obviamente, atreverme a vestirme e ir.  ¡Y eso fue lo que hice!

Otra destreza de la TDC que utilicé fue la que se conoce en Inglés como "Being Effective" o "Doing what Works" (para fines de este blog, voy a llamarla Ser Efectivo).  Aplicar esta destreza conlleva: primero, tener clara nuestra meta; y segundo, identificar qué se requiere de nosotros para alcanzar esa meta.  Sabiendo estas dos cosas, estaremos listos para hacer lo que sea más efectivo para lograrla.  Y es importante señalar que "lo que sea más efectivo" puede variar de acuerdo a las circunstancias.
Stuart Miles/FreeDigitalPhotos.net

En mi caso, mi meta el miércoles pasado era asistir a mi cita médica. Para lograr esa meta, se requería, entre otras cosas, que me vistiera. Sin embargo, dadas las circunstancias (tengo un trastorno que me dificulta el proceso de escoger qué ponerme y el de vestirme en sí), opté por ponerme un pantalón que me queda considerablemente grande, que tiene cintura elástica y que no marca mi silueta en lo absoluto.  Esa decisión me facilitó muchísimo el alcanzar mi meta de asistir a mi cita médica.  Actué efectivamente.  Hice lo que funciona. Y, por eso, también me sentí orgullosa de mí misma ese día.


En mi próximo post, les hablaré del tercer problema que tuve el miércoles pasado y de las destrezas de la TDC que utilicé para enfrentarlo exitosamente.[4] 





[1] Anteriormente, les había mencionado que mi terapeuta me había dicho que era posible que yo tuviera un Trastorno Alimenticio No Clasificado.  Ese término se refiere a un desorden alimenticio que no cumple con los criterios exactos que se necesitan para ser clasificado como anorexia o bulimia.  Pues resulta que mi terapeuta estaba equivocada.  Tras discutirlo con mi psiquiatra en la cita del miércoles, concluimos que lo que tengo parece ser el Trastorno Dismórfico Corporal y la verdad que ése sí que incluye todos los síntomas que tengo.


[2] Cita directa de http://salud.uncomo.com.

[3] El Trastorno Dismórfico Corporal me limita de otras maneras, pero en este post quiero concentrarme sólo en lo que sucedió el miércoles pasado.  

[4] ACTUALIZACIÓN:  Hoy, domingo, día de ir a la reunión de mi religión, enfrenté de nuevo los síntomas del Trastorno Dismórfico Corporal y de la Fobia Social.  Sin embargo, por más que traté, esta vez no pude aplicar ninguna de las destrezas que he aprendido en mis sesiones de TDC y no pude asistir a la reunión.  Obviamente, hoy no me siento nada orgullosa de mí misma.  Al contrario, siento que soy un fracaso y que nunca voy a lograr recuperarme.  Además, odio mis condiciones de salud mental cada día más por lo mucho que me limitan todos los días.  Hoy NO es un buen día...

viernes, 22 de noviembre de 2013

Orgullosa de Mí Misma - Parte 1

Orgullosa de Mí Misma


No, no leyeron mal.  ¡El pasado miércoles me sentí orgullosa de mí misma!  Enfrenté varias situaciones difíciles que pude vencer gracias a las destrezas que he aprendido en mis sesiones grupales de TDC.  Para que este post no sea muy largo, hoy pienso hablarles solamente de uno de los problemas que tuve ese día.

El miércoles tenía una cita con mi psiquiatra, a quien había visto sólo una vez anteriormente. Debido a mi fobia social (o trastorno de ansiedad social), salir de mi casa, llegar a una oficina llena de gente donde tal vez tenga que esperar, y reunirme con una psiquiatra que, aunque es muy amable, no conozco bien, son situaciones muy difíciles para mí.  Para empeorar las cosas, le pedí a mi madre que no me acompañara esta vez (lo cual usualmente hace) porque quería retarme y tratar de hacerlo yo sola.  Eso quería decir que no iba a sentir la seguridad que me da el estar acompañada y que iba a tener que conducir yo misma hasta la oficina médica.  Esto también fue estresante para mí porque hace tiempo que no conducía y mi sentido de dirección es pésimo.  ¡Si no fuera por los sistemas de posicionamiento global (GPS, por sus siglas en Inglés), no sé qué sería de mí!

Acción Opuesta

¿Qué destreza de la TDC utilicé?  La que se conoce como Acción Opuesta (en Inglés, "Opposite Action").  Ésta se basa en lo que ya he mencionado en posts anteriores: toda emoción lleva a una acción; si cambiamos la acción, la emoción cambia también.[1]  Claro, esta destreza no siempre funciona.  Sólo funciona cuando la situación que estamos enfrentando no justifica nuestra emoción; cuando nuestra emoción es desproporcionada ante las circunstancias del momento.[2]

¿Cómo se aplica esta destreza?  Pues, hay que seguir cinco pasos, los cuales voy a discutir usando como ejemplo mi experiencia del miércoles.

Mi Emoción:  Miedo
Paso 1.  Identifica la emoción.  En mi caso, lo que sentía era miedo.

Paso 2.  Pregúntate:  ¿Cuál es la acción que surge de esa emoción? O sea, ¿qué quiere la emoción que haga?  En mi caso, el miedo quería paralizarme y lograr que no fuera a la cita con mi psiquiatra.

Paso 3.  Pregúntate:  ¿Quiero realmente modificar la emoción?  En mi caso, sí, definitivamente quería cambiar mi emoción y dejar de tener miedo.  Sabía que la situación que enfrentaba (ir a una cita con mi psiquiatra) no ponía en peligro mi vida o bienestar, así que tener miedo no era una emoción justificada en esas circunstancias.

Paso 4.  Identifica la acción opuesta.  Pregúntate:  ¿Cuál es la acción opuesta a la que mi emoción quiere que haga?  En mi caso, la acción opuesta a paralizarme y no ir a mi cita médica era, evidentemente, cumplir con el compromiso que tenía e ir a la cita con mi psiquiatra.

Paso 5.  Haz lo opuesto a lo que en realidad quieres hacer.  En mi caso, tenía que vencer el miedo y, en vez de quedarme en casa, ir a mi cita médica.

Y, aunque parezca increíble, ¡eso fue exactamente lo que hice!  Me fui sola, conduje mi auto hasta la oficina médica, esperé mi turno y mi psiquiatra me atendió muy amablemente.  Debido a que la acción opuesta cambia la emoción inicial, mi miedo se transformó en orgullo por lo que había logrado y logré confirmar que mi miedo no estaba justificado ante la situación que estaba enfrentando.

Como ya les comenté, éste no fue el único reto al que me enfrenté ayer.  En mi próximo post, les hablaré del segundo de estos retos y de las destrezas que utilicé para lograr superarlo.

Como siempre, gracias por visitar mi blog y por tomarse el tiempo de leer este post.  Espero que regresen pronto.           


        
 


[1] Hallarás más información sobre cómo las emociones influyen en las acciones, y viceversa, en mi post "Emociones - Pensamientos - Acciones" del 7 de noviembre de 2013.

[2] Por ejemplo, ante la muerte de un ser querido está justificado sentirse triste y querer llorar.  En esas circunstancias, la destreza de Acción Opuesta no funciona.  El obligarnos a reír en vez de llorar no sólo es ilógico, sino que además no logrará que nos sintamos felices súbitamente.  Por eso, es muy importante que sepamos identificar en qué situaciones sería útil poner en práctica esta destreza y en cuáles no.