Leí esta frase ayer y quise compartirla con ustedes. ¿Cuántas veces hemos dicho o pensado cosas como "yo NUNCA voy a lograr recuperarme"? Muchas, ¿verdad? Pues, ése es un ejemplo de un pensamiento irracional que debemos tratar de corregir. ¿Por qué? Bueno, porque nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones y en nuestras acciones. Por eso, si pensamos que nunca lograremos recuperarnos, vamos a sentirnos desesperanzados y esta emoción, a su vez, hará que no demos los pasos necesarios para lograr recuperarnos. Por otro lado, si pensamos algo como "poco a poco, iré dando los pasos que me llevarán a la recuperación", nos sentiremos esperanzados y, el sentirnos así, nos impulsará a dar los pasos necesarios para lograr recuperarnos.
Sí, así de interconectados están los pensamientos, las emociones y los comportamientos. Lo que sentimos influye en lo que pensamos y hacemos. A su vez, lo que pensamos y hacemos afecta lo que sentimos. Y lo mismo ocurre entre los pensamientos y los comportamientos, afectan e influyen los unos en los otros. Esta correlación se ilustra en el siguiente diagrama:
Ésta es sólo una de las cosas que he aprendido en las sesiones grupales de TDC en línea que comencé el pasado miércoles, 30 de octubre, "Regulación Emocional - Primera Parte" (son tres partes en total). Como de costumbre, compartiré con ustedes algunas de las destrezas que aprenda en esta clase, la cual es muy útil para las personas que experimentamos emociones abrumadoras.
Gracias por leer este post. Espero que pases un hermoso día y que regreses pronto.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario