(Este artículo es una continuación del post titulado "El Trastorno de Ansiedad Social que Tanto Odio (Parte 1)", publicado hoy también. Te recomiendo que leas aquel primero y entonces regreses a éste.)
![]() |
| Cortesía de Feelart / FreeDigitalPhotos.net |
![]() |
| Cortesía de stockimages / FreeDigitalPhotos.net |
Ahora bien,
todo eso cambia cuando se trata de un número relativamente pequeño de personas,
que no son de mi familia, pero que sí me conocen y entre quienes sí me siento expuesta
a evaluación. Por ejemplo, estar entre
los miembros de mi religión[3] es
algo que no puedo hacer en este momento.
¿La razón? Sencillamente, porque
pienso que, cuando me vean, van a estar pensando cosas como: "¡Qué gorda está Cristi!", o
"¡Está feísima!", o "Mira, ¡por fin se aparece, después de tanto
tiempo sin venir!" (criterio 1).
Por eso, el sólo pensar que tengo que ir a alguna reunión religiosa, me pone en un estado de ansiedad horrible, que suele terminar en un ataque de pánico (criterio 2). Sin duda, reconozco que mi miedo es totalmente irracional. Entiendo que es muy probable que, en realidad, los otros miembros de mi religión no piensen mal de mí al verme. Quizás hasta se alegrarían sinceramente de estar conmigo. Pero, mi mente emocional me domina y ahoga lo que dice mi mente racional (criterio 3).
Esta
situación hace que evite por completo asistir a mis reuniones religiosas, lo
cual entonces desencadena en mí sentimientos de culpa que escalan hasta llevarme
a pensar que no valgo nada y que sería mejor no estar viva. Cuando hay reuniones religiosas especiales a
las cuales no puedo ni imaginar no asistir, la ansiedad me comienza semanas
antes del evento y, para poder ir, tengo que tomar varios miligramos de Xanax
(un medicamento ansiolítico). Y, por
supuesto, es obligatorio llegar justo cuando esté empezando y salir
prácticamente corriendo tan pronto termine la reunión. Todo para evitar que alguien venga a
saludarme (criterio 4).
Por
supuesto, antes de tener todas estas condiciones de salud mental, asistía
regularmente a mis reuniones religiosas, no tenía miedo a asistir a reuniones
sociales ni a conocer nuevas personas.
Así es que, definitivamente, el TAS ha interferido, e interfiere a
diario, con mi rutina normal de vida (criterio 5).
![]() |
| Cortesía de tungphoto / FreeDigitalPhotos.net |
En
cuanto a los criterios 7 y 8, ninguno de los medicamentos que tomo actualmente
tiene como efecto secundario el miedo o comportamiento de evitación que sufro
como consecuencia del TAS. Y, a pesar de
las numerosas enfermedades mentales que tengo, ninguna de ellas tiene como uno
de sus criterios de diagnóstico el temor descrito en el primer criterio para
diagnosticar el TAS.
![]() |
| Cortesía de Master isolated images/FreeDigitalPhotos.net |
Supongo que nadie
que no haya sufrido del TAS puede entender los profundos sentimientos de incompetencia y
fracaso que produce el no poder hacer cosas que quieres hacer y que el resto de
la gente hace sin problema alguno. La
rabia que me da conmigo misma y la frustración que siento por no poder casi ni
salir de mi casa es indescriptible. Mi
vida parece no tener sentido y mis esperanzas de recuperación se desvanecen en
días como hoy; hoy, que hubo una de mis reuniones religiosas semanales y, de
nuevo, no pude asistir.
Esto no es
fácil. No es nada, nada, nada
fácil. Es angustiante, desesperante,
debilitante y mil cosas más. Por favor,
si usted no tiene ningún problema de salud mental, dele gracias a Dios (o al
ser superior en el que crea) todos los días.
Tener salud mental es un privilegio que suele darse por sentado... hasta
que se pierde. Cuando se pierde, sólo
queda el vago recuerdo de una vida anterior en la cual uno era feliz y la firme
esperanza (tal vez basada en la medicina y/o en la religión) de algún día poder
recuperarse y volver a ser feliz.
![]() |
| Cortesía de Andy Newson / FreeDigitalPhotos.net |
[2] Los ocho criterios de diagnóstico del TAS fueron tomados de http://ansiedadsocial.com.ar/DSM-IV_Trastorno_Ansiedad_Social.html.
[3] Debido a que no quiero entrar en temas religiosos en
este Blog, no voy a ser nada específica al hablar de mi religión. No voy a identificar a qué denominación
religiosa pertenezco y, en vez de palabras como "iglesia", "templo",
etc., voy a utilizar el término genérico "lugar de reunión". Les agradeceré que, por favor, hagan lo mismo
ustedes también.





No hay comentarios.:
Publicar un comentario