sábado, 16 de noviembre de 2013

Como si no fuera suficiente con los 9 síntomas...



Como saben, para ser diagnosticada con el TLP, una persona tiene que cumplir con al menos cinco de los nueve síntomas enumerados en el DSM-IV (siglas en Inglés para la cuarta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales)[1].[2]  Sin embargo, hay otras características que tenemos en común quienes sufrimos del TLP que no aparecen en el DSM-IV.  No todas se ven en todos los pacientes, pero puede que algunas o todas ellas formen parte de nuestra personalidad. Algunas son[3]:


Sentirse incomprendido.  Esto se debe a la naturaleza tan extrema de nuestras experiencias y emociones, la cual no es igual a la de quienes no padecen del Trastorno.  Esto nos hace sentirnos solos en el mundo. 


Odio a uno mismo.  Odiamos cómo nos vemos; nos sentimos insignificantes; pensamos que todo lo dañamos; nos consideramos malas personas; nos culpamos de todo lo malo que pasa, tanto a nosotros mismos como a otros; descartamos inmediatamente cualquier éxito que hayamos tenido o que pudiéramos tener en el futuro; y concluimos que somos tóxicos o malvados.  Por cierto, quienes me conocen, saben que esta característica es "pura yo".


Michal Marcol/FreeDigitalPhotos.net
Sensibilidad extrema a las emociones de los demás.  Si otros están tristes, nos ponemos tristes; si están ansiosos, nosotros también.  Además, los estudios han demostrado que quienes sufrimos del TLP consistentemente identificamos  las emociones ajenas antes que quienes no padecen del Trastorno.  Esto puede ser problemático no sólo porque a otros suele molestarle que les digamos cómo se sienten, sino además porque, por ejemplo, el ver una chispa de enojo en la cara de un amigo, puede causar en nosotros un miedo extremo a que nos vaya a abandonar, cuando tal cosa ni siquiera le esté pasando por la mente, aun cuando sí esté molesto con nosotros.


Perfeccionismo.  Cuando tenemos que hacer cosas importantes, a veces nos paralizamos por el miedo que nos da que lo que sea que vayamos a hacer no quede perfecto.  Este miedo nos lleva a posponer las tareas o a sencillamente no hacerlas.  Tenemos una obsesión extrema con que queden perfectos hasta detallitos que otros considerarían insignificantes.  Por ejemplo, ¡si vieran cuántas veces reviso cada unos de los posts de este blog antes de publicarlos!  No pueden tener ni un sólo error.  Claro, soy humana, así es que sí he encontrado errores en algunos de los posts que ya he publicado (o me los han señalado familiares que los leen).  Pero, tan pronto me doy cuenta, entro en pánico, busco el post que sea y lo edito de inmediato. ¡Como si ustedes no fueran a leer mi blog nunca más porque encontraron un pequeño error ortográfico!


africa/FreeDigitalPhotos.net
Ser considerados manipuladores.  Como saben, éste es un tema que me molesta mucho porque he oído este comentario tan ignorante hasta de boca de profesionales de la salud mental.  Pero también es muy frecuente oírlo de nuestros amigos y familiares.  Imagínense, los médicos han reportado que, cuando se les pregunta a personas que sufren del TLP por qué buscan tratamiento, algunos contestan "para dejar de ser manipulador".  Y, cuando se les pregunta cómo saben que son manipuladores, responden "porque otros me lo dicen".[4]  La realidad es que, los actos que otros perciben que hacemos con el fin de manipularlos (como la autoagresión), muy pocas veces los hacemos con esa intención.  Hacemos muchas de esas cosas porque es lo único que sabemos o podemos hacer para reducir nuestro dolor emocional.  Debemos recordar: El sólo hecho de que alguien nos diga que estamos siendo manipuladores no quiere decir que realmente lo seamos.


Creo que muchos de ustedes podrán familiarizarse con este post, ya sea porque padecen del TLP y tienen algunas o todas las características explicadas arriba, o porque conocen a alguien que lo padece y pueden identificar estas características en esa persona.  Espero que el haber leído esto mueva a los seres queridos de un paciente del TLP a ser más comprensivos y compasivos con él o ella.  De seguro, se los agradecerá.


[1] Encontrará más información sobre estos nueve criterios de diagnóstico en mi post "¿Qué es el TLP?", publicado en este blog en octubre de 2013.

[2]  Hace poco leí que una de las dificultades que existen con esta manera de diagnosticar el TLP es que existen 256 posibles combinaciones de síntomas.  Esto quiere decir que un paciente del TLP puede estar con 255 otros pacientes en un cuarto y cada uno puede tener una combinación diferente de síntomas.  Esto explica por qué hay diferentes niveles de funcionamiento social entre quienes sufrimos del TLP (por ejemplo, algunos tienen trabajos y relaciones estables, mientras que otros somos más impulsivos y llevamos vidas caóticas).  Encontré esta información en la página 11 del libro "Mindfulness for Borderline Personality Disorder", escrito por los doctores Blaise Aguirre y Gillian Galen, publicado en 2013.

[3] Las características que menciono en este post son algunas de las que se encuentran en las páginas 19 a 22 del libro antes mencionado.   


[4] Esta información en específico fue tomada de la página 22 del libro antes mencionado.

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