Como saben,
para ser diagnosticada con el TLP, una persona tiene que cumplir con al menos cinco
de los nueve síntomas enumerados en el DSM-IV (siglas en Inglés para la cuarta
edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales)[1].[2] Sin embargo, hay otras características que
tenemos en común quienes sufrimos del TLP que no aparecen en el DSM-IV. No todas se ven en todos los pacientes, pero
puede que algunas o todas ellas formen parte de nuestra personalidad. Algunas son[3]:
Sentirse incomprendido. Esto se debe a la naturaleza tan extrema de
nuestras experiencias y emociones, la cual no es igual a la de quienes no
padecen del Trastorno. Esto nos hace
sentirnos solos en el mundo.
Odio a uno mismo. Odiamos cómo
nos vemos; nos sentimos insignificantes; pensamos que todo lo dañamos; nos
consideramos malas personas; nos culpamos de todo lo malo que pasa, tanto a
nosotros mismos como a otros; descartamos inmediatamente cualquier éxito que
hayamos tenido o que pudiéramos tener en el futuro; y concluimos que somos
tóxicos o malvados. Por cierto, quienes
me conocen, saben que esta característica es "pura yo".
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| Michal Marcol/FreeDigitalPhotos.net |
Sensibilidad extrema a las emociones de los demás. Si otros están tristes, nos ponemos tristes;
si están ansiosos, nosotros también.
Además, los estudios han demostrado que quienes sufrimos del TLP
consistentemente identificamos las emociones
ajenas antes que quienes no padecen del Trastorno. Esto puede ser problemático no sólo porque a
otros suele molestarle que les digamos cómo se sienten, sino además porque, por
ejemplo, el ver una chispa de enojo en la cara de un amigo, puede causar en
nosotros un miedo extremo a que nos vaya a abandonar, cuando tal cosa ni
siquiera le esté pasando por la mente, aun cuando sí esté molesto con nosotros.
Perfeccionismo. Cuando tenemos
que hacer cosas importantes, a veces nos paralizamos por el miedo que nos da
que lo que sea que vayamos a hacer no quede perfecto. Este miedo nos lleva a posponer las tareas o
a sencillamente no hacerlas. Tenemos una
obsesión extrema con que queden perfectos hasta detallitos que otros considerarían
insignificantes. Por ejemplo, ¡si vieran
cuántas veces reviso cada unos de los posts de este blog antes de publicarlos! No pueden tener ni un sólo error. Claro, soy humana, así es que sí he
encontrado errores en algunos de los posts que ya he publicado (o me los han
señalado familiares que los leen). Pero,
tan pronto me doy cuenta, entro en pánico, busco el post que sea y lo edito de
inmediato. ¡Como si ustedes no fueran a
leer mi blog nunca más porque encontraron un pequeño error ortográfico!
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| africa/FreeDigitalPhotos.net |
Ser considerados manipuladores. Como saben, éste es un tema que me molesta
mucho porque he oído este comentario tan ignorante hasta de boca de
profesionales de la salud mental. Pero
también es muy frecuente oírlo de nuestros amigos y familiares. Imagínense, los médicos han reportado que,
cuando se les pregunta a personas que sufren del TLP por qué buscan tratamiento,
algunos contestan "para dejar de ser manipulador". Y, cuando se les pregunta cómo saben que son
manipuladores, responden "porque otros me lo dicen".[4] La realidad es que, los actos que otros
perciben que hacemos con el fin de manipularlos (como la autoagresión), muy
pocas veces los hacemos con esa intención.
Hacemos muchas de esas cosas porque es lo único que sabemos o podemos
hacer para reducir nuestro dolor emocional.
Debemos recordar: El sólo hecho
de que alguien nos diga que estamos siendo manipuladores no quiere decir que
realmente lo seamos.
Creo que
muchos de ustedes podrán familiarizarse con este post, ya sea porque padecen
del TLP y tienen algunas o todas las características explicadas arriba, o
porque conocen a alguien que lo padece y pueden identificar estas
características en esa persona. Espero
que el haber leído esto mueva a los seres queridos de un paciente del TLP a ser
más comprensivos y compasivos con él o ella.
De seguro, se los agradecerá.
[1] Encontrará más información sobre estos nueve
criterios de diagnóstico en mi post "¿Qué es el TLP?", publicado en este
blog en octubre de 2013.
[2] Hace poco leí
que una de las dificultades que existen con esta manera de diagnosticar el TLP
es que existen 256 posibles combinaciones de síntomas. Esto quiere decir que un paciente del TLP
puede estar con 255 otros pacientes en un cuarto y cada uno puede tener una
combinación diferente de síntomas. Esto
explica por qué hay diferentes niveles de funcionamiento social entre quienes
sufrimos del TLP (por ejemplo, algunos tienen trabajos y relaciones estables,
mientras que otros somos más impulsivos y llevamos vidas caóticas). Encontré esta información en la página 11 del
libro "Mindfulness for Borderline Personality Disorder", escrito por
los doctores Blaise Aguirre y Gillian Galen, publicado en 2013.
[3] Las características que menciono en
este post son algunas de las que se encuentran en las páginas 19 a 22 del libro
antes mencionado.



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